lunes, 20 de mayo de 2013

5x06 SET


Priviuslí, en El mundo al revés: los amigos estaban buscando las instalaciones de los SS para que Is y Osi se reunieran con su hermano Set, cuando Is fue disparada por una cazadora furtiva y Benjamín la salvó a lomos de su caballo.




Set los vio llegar y salió a la puerta del edificio principal para recibirlos. Desde la protección del perímetro de seguridad hasta el primer edificio había un buen tramo. A sus espaldas quedaba la gran antena protectora. Imaginaba que al verla por primera vez les causaría un tremendo impacto, debido a sus espectaculares dimensiones. Por ello, siempre había pensado que restaurar aquel complejo, que cuando lo encontraron era un colegio abandonado camuflado en el bosque, era la mejor idea para esconderse.

El grupo se acercaba a él mientras hablaban entre ellos y por lo que parecía, no se habían percatado de su presencia a lo lejos.

BENJAMÍN: Una suerte que estuviésemos cerca de las instalaciones —comentaba mientras guiaba a Ada, Osi, Helios, David y Ulises hacia los edificios principales, que estaban parcialmente cubiertos por el follaje de los pinos—. Al final su herida no era tan grave como parecía y ya se está recuperando. Ahora podréis verla.

ADA: Aún no me creo que seas tú —lo miraba incrédula—. Lo tuyo es para escribir un libro. Por todo lo que has pasado... Aún recuerdo aquella noche en el Inframundo. Parecías tan inocente...

BENJAMÍN: Afortunadamente he cambiado, y he aprendido de mis errores. No más cocaína desde aquel día.

DAVID: Quién sabe lo que hubiera pasado si no lo hubieras hecho. No te habrías manchado la nariz con la mina del boli, no te hubieran secuestrado... Todo hubiera sido diferente.

OSI: Sí. El secuestrado hubiera sido yo. Qué fuerte que te cogieran a ti pensando que era yo.

BENJAMÍN: Fuere lo que fuese, lo pasado, pasado está. Allí está Set, esperándonos.

En sus rostros, Set pudo ver la esperanza de haber encontrado un lugar en el que permanecer, a la vez que la desconfianza comprensible de no saber dónde se estaban metiendo. Le llamó la atención uno de ellos que iba más atrasado y con una manta sobre los hombros. No despegaba la mirada del suelo.

ADA: No me habías dicho que era un perrifláutico —oyó cómo le susurraba a Osi al oído con disgusto cuando divisó sus rastas pelirrojas, anudadas por un coletero a su espalda, y su barba tan naranja como su pelo, que no era más larga que unos centímetros, pero sabía que para lo pija que parecía la novia de su hermano, le daba un aspecto bohemio.

OSI: Antes no las tenía, ¿vale?

Una vez estuvieron frente a él Benjamín se puso a su lado.

SET: Bienvenidos.

HELIOS: Gracias —tomó la palabra, pero sin añadir nada más.

La situación era algo violenta. Allí estaban y no parecían saber por qué. Quizá era porque no habían tenido más alternativas. Por lo menos habían acudido a él, como esperaba que al final hiciesen.

OSI: Siento mucho las palabras horribles que te dije aquel día —rompió el silencio—. Te llamé demonio...

SET: No pasa nada —interrumpió, despreocupado—. Lo importante ahora es que estáis aquí.

DAVID: Tenemos preguntas. Muchas preguntas —entonó, desafiante.

SET: Y yo os contestaré todas las que pueda.

DAVID: Vale. Pues lo primero de todo: los mercenarios que contrataste para secuestrar a Osi y que por error se llevaron a Benjamín... Ya nos ha contado el resto de la historia. Pero, ¿tú sabes qué tipo de personas eran esas? Tenían un hijo que se llamaba Tirso, que en un principio era mi amigo —parecía afectado emocionalmente—. Pero un día se le fue la pinza y me secuestró y me llevó a su casa. Y luego, cuando todo pasó, lo meten en un psiquiátrico y cuando lo encontramos coge y lo acaban liquidando. ¿Quién fue el responsable de eso?

Is salió de detrás de Set con el brazo vendado.

IS: David, ¿no crees que es muy pronto para ponerse a interrogar a la persona que nos está ofreciendo techo y abrigo? —le sorprendió que saliera en su defensa, habiendo conocido a s hermana apenas unas horas antes.

SET: No, no, no —sonrió apaciblemente—. No es ningún problema. Y tú deberías de estar en la cama —le reprochó de manera amable—. Si te quedas más tranquilo, David, no sabía con el tipo de personas que estaba trabajando. Los contraté para que me trajeran a Osi, pero todo lo demás se les fue de las manos. Ellos me trajeron a Benjamín en su lugar, y tan buen papel me ha hecho que no les puedo estar más que agradecido —se le pasó por la mente atusarle el pelo a Benjamín, pero sabía que ya no le hacía gracia, así que reprimió el reflejo—. Pero cuando me enteré de lo que le hicieron a su propio hijo, porque fueron ellos los que lo mataron, yo mismo me encargué de ellos. Ya no volverán a causar problemas.

Toda la felicidad y tranquilidad con la que lo decía parecía que les chocaba a sus invitados. No estaban tan acostumbrados a las "bajas de guerra" como él.

IS: ¿Y por qué nunca me buscaste a mí? —sonó celosa de su otro hermano, Osi.

SET: A ti, mi querida hermana —se le acercó y le tocó el pelo cariñosamente— te perdimos la pista al morir tu madre adoptiva. Pero eres tan importante o más como Osi —le dio un abrazo y ella lo abrazó dudosa, ya que al fin y al cabo era un desconocido.

Se produjo un silencio evidente, ya que todavía parecían inseguros de estar allí, y Set no quiso dejarles tiempo para que recularan y se fueran de nuevo.

SET: Hacemos una cosa. Ahora os voy a dar habitaciones para cada uno. Descansad, duchaos, os daremos ropa limpia... Y luego, a la hora de cenar, podemos seguir hablando de todo esto. Y tú, Osi, vas a venir conmigo. No podemos perder más tiempo. Tienes que empezar a desarrollar tu telequinesia ya. También sé que tienes la habilidad de control mental, pero lo otro me interesa más.

Osi parecía anonadado de que alguien conociera aquel secreto suyo y de que encima lo nombrara tan abiertamente.

SET: Is, ¿nos acompañas, por favor? A los demás os veo esta noche.

Los tres hermanos caminaron pasillo adelante mientras Benjamín acompañaba a los demás a sus habitaciones. A Set le llamó la atención Ulises. Los conocía a todos por su nombre, pero el rubio del pelo alborotado, con su pijama, descalzo y la manta por encima de los hombros, no dijo una palabra ni parecía tener una pregunta para él. Sabía que sin su medicación su trastorno bipolar le habría pasado la factura, pero no se imaginaba que hasta ese punto.

Mientras tanto, por fin tenía a su lado los hermanos que había estado buscando durante toda su vida. A Set se le escapó una pequeña sonrisa al ver que Is caminaba tan silenciosamente como él. Eran de la misma sangre.

SET: No me puedo creer que por fin estemos los tres juntos —sonreía, entusiasmado—. La Profecía nunca escrita se va a cumplir.

IS: ¿La qué? —reaccionó, confusa.

SET: ¿No se lo has contado a tu hermana?

OSI: No recuerdo mucho de lo que me contaste —se encogió de hombros—. Y tampoco sabía si creerte.

SET: De acuerdo, no pasa nada. Yo os la contaré de nuevo. La Profecía nunca escrita dice que un día llegarían tres hermanos, uno mayor y otros dos mellizos menores, todos descendientes de Asir, que cambiarían el orden de las cosas.

IS: ¡¿Somos descendientes de Asir?!

La desaprobación de Set hacia Osi volvió a recalcar su desacuerdo. Pensaba que le habría informado de todo, pero no le había contado nada.

SET: Sí, lo somos. Pero los Discípulos de Asir no quieren que se sepa que existimos. Es un secreto que solo conocen ellos. No les interesa que nadie sepa que existen personas con poderes sobrenaturales, porque son ellos los que los usan y los necesitan a todos. De hecho, en un principio se llamaban los Descendientes de Asir, pero desde los tiempos remotos cambiaron su nombre a Discípulos de Asir, o simplemente los DA. Al igual que a nosotros nos cambiaron el nombre de Seguidores a Siervos de Suty, para hacernos parecer maléficos.

Is y Osi parecían no dar crédito de lo que estaban escuchando, pero detrás de una pregunta venía otra.

IS: ¿Y si Osi tiene el poder de la telequinesia, y según me contó tú tienes el del fuego, cuál tengo yo? ¿Y por qué nunca lo he utilizado antes?

SET: Según la profecía tú debes de tener el poder de sanar. Pero es algo que tú has estado haciendo toda tu vida. Eres enfermera —le sonrió orgullosamente y ella se sorprendió que supiese de su vida. Pero su expresión mostraba decepción—. Los DA creen que ese poder estaba extinguido. Hace siglos que no lo han encontrado en ningún descendiente. Pero estoy seguro de que tú lo tienes —intentó animarla.

IS: No sé si creerme esta profecía. Es un poco cuento de hadas.

SET: A ver, no es que seamos "los elegidos". Eso es una fantochada. Simplemente en nosotros se juntan las características genéticas que hace que tengamos unos poderes más fuertes que otros descendientes. Sí, tenemos los poderes que se describen y además somos hermanos, lo cual, al estar todos juntos, nos hace más poderosos. Pero no creo que haya que darle más vueltas al asunto. Yo siempre he creído en la profecía, pero si creéis en vosotros mismos o no, eso ya depende de vosotros.

OSI: ¿Y por qué solo he podido utilizar mis poderes el día de la Renovación?

SET: Bueno —levantó una ceja, pensativo, mientras seguían pasillo adelante—, eso es porque el día antes de la Renovación los DA ponen en macha la maquinaria y empiezan a calentar motores gracias a todos los descendientes que tienen y que explotan como si fueran baterías. La facilidad de ese día es que las ondas en el aire que provienen de ellos te ayudan a canalizar tus poderes. Por eso te es más sencillo usarlos. Es como un catalizador.

IS: ¿Pero de qué estás hablando?

Set lo recordaba como si fuera ayer. Siempre había sabido que los DA usaban a los descendientes con poderes para llevar a cabo la Renovación, pero nunca había conocido los detalles hasta que Benjamín se infiltró y se hizo pasar por uno de ellos. No se podría imaginar el sufrimiento de aquellas personas. Según Benja, el esfuerzo que tenían que hacer para renovar a la población mundial los dejaba tan debilitados que tenían que tenerlos el resto del año conectados a una compleja maquinaria para que sobrevivieran hasta el año siguiente, yaciendo en camas de una sala redonda y tan inmóviles como plantas. Ni siquiera las antenas amplificadoras que poseían en las instalaciones de los DA eran suficientes, porque cada año perdían a más descendientes en el proceso y cada vez encontraban a menos con esas habilidades.

Por eso tenía que parar todo esto. Por eso tenía que salvar a esa gente. Por eso tenía que abrir los ojos al resto del mundo, aunque para ellos tuviera que convertirse en la otra minoría.

Sus recién encontrados hermanos seguían esperando a las respuestas que saciaran su curiosidad y sus años viviendo en la inopia de la verdadera realidad.

SET: El mundo como lo conocéis hoy en día es una mentira —hizo una pausa para que se concienciaran de que lo que iba a contarles les iba a cambiar no solo la perspectiva, sino toda su vida por completo.

OSI: ¿A qué te refieres?

Su hermano parecía más escéptico que Is y sabía que al ser tan creyente no se lo iba a tomar bien.

SET: Tú, Is, yo y los demás descendientes no estamos afectados por ello, pero el resto de la población mundial está manipulada.

IS: ¡Quieres decirnos ya qué está pasando! —interrumpió, impaciente.

SET: Está bien, está bien. Preparaos a escuchar la verdadera, aunque inverosímil realidad: los Discípulos de Asir crearon una maquinaria para desarrollar y amplificar el poder de algunos descendientes como tú, Osi, de manipulación mental. Con ello realizan una operación a nivel mundial en la que cambian la sexualidad de la gente, tornándolos homosexuales, y a lo cual bautizaron con el magnífico nombre de Renovación, ya que para que la situación persista, lo tienen que realizar una vez al año.

Evidentemente y como esperaba el shock afectó de manera diferente a sus hermanos. Is parecía creerlo al pie de la letra y lo procesaba en silencio, mientras que Osi seguía incrédulo.

OSI: ¡Pero qué dices! ¿Por qué hacen eso? ¡¿Y cómo lo hacen para que todo el mundo se haga gay?! ¡Es absurdo!

SET: Todo empezó con Asir y Ast —siguió explicando en su tono pacífico—. Ellos empezaron a cambiar la sexualidad de la gente hace más de dos mil años. Empezaron a hacerlo pueblo a pueblo, y luego los descendientes que iban dejando en cada sitio y los discípulos que se quedaban para asegurarse de que la labor proseguía, continuaron con su misión. Hasta convertirse en una monstruosa maquinaria que controla la población mundial hoy en día. Lo único que hacen los DA es continuar con la labor que empezaron sus antepasados. No quieren que el mundo cambie porque se sienten cómodos así y no conocen otra cosa. Lo controlan todo y a todos.

Is y Osi se tomaron unos segundos para lidiar con todo aquello.

OSI: Entonces dices que esas ondas no nos afectan a nosotros, ¿no?

Set asintió.

SET: Tú eres heterosexual por naturaleza. Is es bisexual y yo soy gay. Eso no lo cambia nada ni nadie. Los descendientes somos, en su mayoría, resistentes a estas radiaciones que cambian la sexualidad. Aunque no somos resistentes al sueño que provocan el día de la Renovación. Necesitan tener a la gente durmiendo porque así es más fácil de manipular. La señal se va propagando por todo el mundo y es más fuerte al principio. Luego va pasando de huso en huso horario. Y así hasta volver al punto cero. Pero aquí, en nuestro pequeño complejo de los Seguidores, estamos protegidos por esa gran antena —señaló a través de una ventana del interminable pasillo por el que caminaban.

OSI: ¿Y hay gente que pasó de ser gay a ser hetero cuando empezaron a vivir aquí?

SET: Sí. Los que no son descendientes. Como la madre de Ulises, Julia, o sin ir más lejos, Benjamín.

IS: ¿La madre de Ulises que murió en un tiroteo era de los SS?

Le entristecía pensar en aquella pérdida, como todas y cada una, y sabía que Ulises necesitaba una explicación, además de las medicinas que llevaría mucho tiempo sin tomar, ya que cuando lo vio llegar hacía unos minutos tenía aspecto de ello. Sin duda el entrenamiento de Osi tendría que esperar, por mucho que le pesara. El grupo de amigos había pasado por mucho y merecían una explicación y una ronda de preguntas que seguro que tenían. Además de un buen descanso, después de todo lo que habían pasado en los últimos meses, huyendo de la justicia y de los DA. Acompañó a Osi y a Is a las habitaciones que les habían preparado y a continuación le hizo una visita a Ulises, para darle la medicación que tenía comprada desde el momento que los declararon fugitivos por la tele. Tenía la confianza de que acudirían a él, y eso hicieron. Y con todos sus recursos no le fue difícil acceder a sus archivos médicos.

Tenía la intención de esperar unos días para que se recuperase un poco, pero él lo quiso saber, así que se lo contó. Su madre Julia se incorporó a los SS y se hizo heterosexual desde el momento en el que pasó su primera Renovación bajo la protección de las ondas electromagnéticas de los SS, que los protegían de las radiaciones. Una vez allí tuvo que despedirse de su vida pasada, y sabía lo mucho que le dolió separarse de sus hijos Ulises y Alicia. Pero también le contó que su por aquel entonces mujer, Verónica, cuidaría bien de ellos.

SET: Tu madre fue un miembro muy leal de los Seguidores e hizo mucho por nuestra causa.

ULISES: Pero nos abandonó a mí y a mi hermana de pequeños —decía mirando fijamente a la pared—. No es justo. No es justo —iba perdiendo la frialdad y se derrumbó en los brazos de Set, que secó sus lágrimas.

No sabía por qué, pero tenerlo tan cerca le provocaba una hinchazón en la entrepierna. Había algo especial en él. Era tan recóndito y tan diferente a los demás... Le recordaba a su madre Julia, pero a la vez le hacía sentir una inapropiada atracción para el momento tan tenso que estaba viviendo.

Más tarde, Set le hizo una visita a David y Helios. Tras explicarle lo mismo que ya le había contado a los anteriores, cada uno tenía sus propias preguntas, como era lógico.

HELIOS: Pero eso no explica cómo es posible que puedan propagar esas "ondas" por todo el globo terráqueo —el policía seguía teniendo sus instintos afilados.

SET: Los DA tienen un sistema de repetición de antenas por todo el mundo. Eso potencia y amplifica la señal. Sin ir más lejos, vuestro amigo Efrén Martínez se empotró con una de ellas en el accidente que le provocaron los DA cuando descubrió al líder de los terroristas.

El exagente abrió la boca, encajando piezas en su cabeza.

HELIOS: Por eso la repararon tan rápido. A los pocos días ya estaba como si nada hubiera pasado.

SET: Así es. Necesitan tener esas antenas operativas para la Renovación.

DAVID: Y si aquí estáis protegidos, ¿por qué las personas que conocimos, lideradas por Néstor y que a saber dónde están ahora, no vienen con vosotros? Su líder murió.

Era natural que todavía no confiasen en él. Era un completo desconocido que les estaba contando una serie de historias que parecían sacadas de un relato de ciencia ficción.

SET: Los Siervos de Suty siempre hemos tenido muy mala fama —ironizó—. Los DA ya se encargaron de ello desde los tiempos remotos. Los fugitivos que conocisteis no se fiaban de nosotros. Pero por lo menos les proporcionábamos algo de comida, que aceptaban con recelo.

DAVID: Vaya, al final va a resultar que sois una ONG —todavía parecía reacio.

Set se retiró para dejarles hablar de toda la información que acababan de recibir. En el pasillo de la segunda planta del edificio donde habían alojado a todo el grupo, Ada miraba por la ventana, pensativa, la enorme antena que sobresalía entre los árboles.

SET: Sabes que eres especial, ¿verdad?

La sacó de sus pensamientos de sopetón y se giró arreglándose el pelo y curiosa por lo que acababa de decirle, echándole un repaso de arriba a abajo y parándose en sus pantalones de tela multicolor. Por la mueca que hizo sabía que su estilo bohemio no le hacía mucha gracia.

ADA: ¿A qué te refieres?

SET: Personas como tú, heterosexuales a pesar de las radiaciones que recibes, sois resistentes por naturaleza.

ADA: ¿Cómo los propios descendientes de Asir?

Set sonrió orgulloso. Parecía que ya había estado hablando con Osi y al contrario que David, parecía completamente segura de todo ello.

SET: Así es. De hecho, se cree que las personas resistentes como tú, los heterosexuales o bisexuales a pesar de estar recibiendo las ondas, sois descendientes de Asir extraviados. Personas que descienden de él, como nosotros, pero que se les perdió la pista generaciones atrás. Quién sabe si fruto de algún escarceo fuera de lo programado para los DA.

De repente la puerta del cuarto de David y Helios se abrió y David salió como si hubiera estado escuchando todo lo que decían mientras Helios trataba de retenerlo.

DAVID: ¿Mi amiga Mariana también?

SET: No sé quién es tu amiga Mariana —se giró muy tranquilo—, pero si era heterosexual es el mismo caso que con Ada.

ADA: Ya tenías que venir tú a chafarme mi momento de gloria —le dijo, arisca.

DAVID: Ella tenía unas marcas muy raras como de cirugías en la cabeza e iba a "terapia" a una clínica de los DA para intentar ser lesbiana. Pero estaba coladita por mí.

Ada se marchó airosa al ver que David la había eclipsado.

SET: Es posible que los DA experimentaran con ella para tratar de hacerla homosexual. Ni ellos ni nadie sabe por qué hay personas resistentes, y es algo que les quita el sueño. Lo intentan todo para erradicarlo.

David parecía más satisfecho con la explicación y se metió de nuevo en su habitación seguido de Helios, y Set, creyendo que ya había dado todas las respuestas que necesitaban, también merecía su propio descanso. Solo quería volver a su cuarto y tocar un poco la guitarra para relajarse.

Al empezar a bajar las escaleras para irse, otra puerta se abrió. Eran Osi e Is y se acercaban a él preparados para otra batería de cuestiones.

OSI: Y ahora viene la gran pregunta que no había caído hasta ahora. ¿Cómo tuvieron descendencia Asir y Ast si murieron en el gran acontecimiento de las flechas un 28 de junio?

SET: Oooh, aquella magnífica historia. Muy bonita, sí. Suty, el maléfico hermano —más sarcasmo en su tono era imposible—, amenazó con matar al amante de Asir, Dyehuty, si los hermanos no terminaban con la cruzada de "convertir" a la gente en homosexual. Los aldeanos apuntaron con flechas a Dyehuty.

OSI: De ahí viene la expresión "arrocha" —interrumpió, demostrando que todos sus años de enseñanza religiosa seguían en su memoria—. Porque las mujeres e hijos de los aldeanos empezaron a decir que arrojaran las flechas y los arcos y no los mataran.

SET: Así es. Y como Ast y Asir se negaron a cesar su misión, Suty ordenó disparar las flechas. Ast se interpuso en su camino para evitar que mataran al amante de su hermano y Asir, que tampoco iba a permitir que su hermana muriese, desvió las flechas con su telequinesia, alcanzando a Suty. Otras flechas que no pudo detener le alcanzaron a él mismo, dándoles muerte a ambos. Luego, la buena de Ast intentó revivir a Asir con su poder de sanar, pero murió de agotamiento intentándolo. Y desde ese día —imitó la entonación de un cura— los divinos hermanos custodian las puertas del Cielo para recibir a todos sus seguidores, y el demonio de Suty sigue en el Infierno, donde van los heteros cuando mueren, los pecadores, bla bla bla.
Osi e Is seguían expectantes.

SET: Pero todo eso no es cierto. Eso es lo que escribieron los descendientes, pero no ocurrió así... Ni siquiera todos los DA en la actualidad conocen la verdadera historia que los Seguidores de Suty escribieron desde el otro punto de vista. A la mayoría de los miembros de los Discípulos los tienen en la inopia. Lo saben los miembros del Consejo, de los cuales la adorable Epifanía —dijo con mucho rencor— forma parte. Y poco más.

Osi no parecía sorprendido de que su madre formara parte de todo el embrollo.

IS: Déjate de historias. ¿No nos vas a contar qué pasó de verdad?

SET: Estoy agotado. Ya os lo explicaré. Y ahora descansa, que mañana empezamos sin falta con tu entrenamiento —se dirigió a Osi.

OSI: ¡¿Ya?!

SET: No hay tiempo que perder —estaba emocionado—. Ya hemos perdido el día de hoy y no podemos perder más tiempo.

IS: ¿Y qué pasa conmigo y mi supuesto poder de sanar? Puede sernos útil.

SET: Sí, pero primero tengo que trabajar con Osi. Es lo más importante. En cuanto acabe con él me pondré contigo, te lo prometo —le guiñó un ojo, pero no se la veía satisfecha con la respuesta.




IS: Hey, Set. ¿Cómo estás hoy? —le dio un abrazo cuando salía de su cuarto. No la había reconocido de lejos. Todavía no se había acostumbrado a su nuevo corte de pelo, que apenas le llegaba a los hombros. Solo había hecho falta un comentario de Benjamín sobre lo bien que le quedaría para que ella lo hiciese—. ¿Será hoy el día que te pongas a entrenar conmigo?

SET: Hoy no puede ser, Isis. Estoy muy cerca de conseguir algo muy importante para Osi. Pero te prometo que en cuanto acabe, me pongo contigo —le atusó el pelo, cariñosamente, pero ella se apartó bruscamente.

IS: Llevas diciéndome eso desde hace meses, y la Renovación cada día está más cerca.

Sabía que Is estaba molesta con él por no enseñarle, pero en esos momentos necesitaba perfeccionar la telequinesia de Osi. Sus vidas podían depender de ello.

Después de librarse de ella todo lo amablemente que pudo, se dirigió a la sala donde había pasado tantas horas con su hermano Osiris. Recordaba cómo había preparado esa enorme estancia especialmente para el entrenamiento telequinético de Osi. Y allí estaba él, haciendo lo que le pareció imposible el primer día. Con un movimiento de mano lanzaba objetos en el aire con una facilidad que asombraba, pero que le pasaba factura cuando los usaba demasiado. Un muñeco de las dimensiones y peso de una persona volaba por los aires y acabó estampándose contra la pared. Ulises estaba con él ayudándole, tan guapo y tan diferente desde que se afeitó la barba y se cortó un poco la maraña de pelo indomable con la que apareció el primer día. Al ver que llegaba Set apartó la mirada fingiendo que no lo había visto.

OSI: No puedo más, Uli —decía, sudoroso, como si hubiera corrido la maratón, y respirando profundamente—. Estoy agotado.

ULISES: Si estuvieras agotado de usar tus poderes te saldría sangre por la nariz, como pasa en todas las series.

OSI: Esto no es una serie, Uli. Es la vida real.

Fue entonces cuando Osi lo vio en la entrada.

SET: Te queda la última prueba, como siempre —se dirigió a Osi—. Nos dejas, por favor, Ulises —le sonrió ambiguamente.

ULISES: No creas que con esa sonrisa algún día te voy a perdonar que me arrebatases a mi madre de mi lado —salió de la habitación muy serio y rozándolo mientras pasaba, golpeándolo ligeramente.

Set le sonrió disfrutando de su tira y afloja y luego se acercó a Osi. Juntos se dirigieron al fondo de la sala, donde había una pared enfrente de otra a unos 100 metros de distancia. Osi se dirigió hacia la pared con impactos de bala, pero se detuvo antes de llegar.

SET: Vamos. Hoy te tienes que poner frente a mí.

OSI: No. No me siento preparado —dijo muy seriamente y todavía con fuerte respiración.

SET: Si no te fuerzas como te forzaste al principio nunca vas a progresar. Y esta situación puede salvarte la vida.

OSI: ¡No soy Asir, Set! ¡No puedo detener las balas!

SET: Exacto, no eres Asir, porque él nunca pudo ni controlar las flechas —seguía tan tranquilo como siempre y caminando sin hacer un solo ruido—. Pero tú podrás.

Osi se puso de espaldas a la perforada pared y Set se puso enfrente suyo, apuntándole con una pistola.

SET: Vamos. ¿Preparado?

Osi asintió dudoso, pero Set tenía fe plena en el poder de su hermano y sabía que tenía que forzarlo o nunca aprendería.

Al apretar el gatillo sintió dudas, pero Osi levantó la mano y la bala deceleró hasta el punto de ser captada en su trazado rompiendo el aire, para acabar deteniéndose a unos metros de la mano de Osi. Set siguió disparando y Osi las detuvo todas, pero el esfuerzo parecía demasiado. Las mantuvo un momento quietas, pero luego se apartó y las balas siguieron su trayectoria para acabar impactando contra la pared.

OSI: ¡Me podías haber matado! —le dijo con mucho odio apoyando las manos en el suelo.

SET: Sabía que lo conseguirías. Pero no es suficiente. Tienes que pararlas por completo.

OSI: ¡No puedo! ¡Me exiges demasiado!

SET: ¡Vamos! ¡Eso es! —levantó el tono de voz para motivarlo, aunque solo lo hacía exclusivamente para eso, ya que su forma de hablar era siempre muy comedida—. ¡Canaliza tu rabia! Todo en lo que creías se ha desmoronado. Asir no es el dios que creías. ¡Venga! ¡Enséñame tu rabia!

Osi lo miró, enfadado, y se fue sin decir nada más. Pero antes de salir por la puerta lo volvió a confrontar.

OSI: O a lo mejor todo lo que cuentas tampoco es verdad —salió por la puerta y esta se cerró bruscamente ante un movimiento de ojos de Osi, saltando la escayola y rompiéndose el marco.

Set, lejos de sentarle mal, sonrió. Sabía que esa ira era la que le había ayudado a controlar su telequinesia y sabía que aunque a su hermano le había costado mucho abandonar su fe, debido a toda la información que había destapado todas las mentiras que los DA le habían estado contando durante toda su vida, aún quedaban las brasas del fuego que hacía meses le ayudó tanto. La fe no estaba perdida.




Próximo episodio: lunes, 27 de mayo de 2013 a las 21:00.

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